CARTILLAS DE RACIONAMIENTO
No es de buen nacido dejar oculto los tiempos que se han vivido en la estrechez y la miseria originada por causa ajena a la voluntad de los más indefensos que son los que formamos la mayoría de los españoles.
No olvidemos que existió una cruel guerra entre nosotros mismos -guerra civil- .No busquemos los motivos, unos achacan a política, otros a la situación laboral, otros a otras rezones; yo creo que más a la ignorancia, miedo y no menos a la falta de principios morales y humanos.
Fueron casos horrendos ,dicen que padres, hijos y hermanos en ambos lados, ¿que buscaban?, ¿que esperaban,? !Quien derramó tanto odio! Borremos estos horrendos actos pero recordemos los tiempos posteriores que fueron originados por tal catástrofe .
Ante la escasez y falta de muchos alimentos, útiles para el campo, ropas, calzado, medicamentos y un sinfín de cosa que se pueden estar enumerando largo y extinguido tiempo, fue necesario la implantación de la Cartilla de Racionamiento para mejor y más justa distribución de los alimentos que existían, incluso el “tabaco” articulo más que necesario para algunas personas. Cada persona tenia derecho a un cupón del articulo que necesitaba para cubrir sus necesidades perentorias, nunca totales. Para el “PAN” articulo de primerísima necesidad se daba para su retirada a diario, los demás artículos podías retirarlos discriminadamente cuando querías a pesar de que estabas deseando ir a por ellos debido a la escasa cantidad. El tabaco, su retirada era decenal.
Como el hambre despierta mentes, no falto la suspicacia de entablar intercambios: el no fumador cambiaba su ración de tabaco por la de café, y al que le venia mejor el chocolate que el azúcar cambiaba; igual con los demás artículos.
Así fue pasando el tiempo, unos días malos, otros casi peor.,
De esta desgracia apareció el EXTRAPERLO” ,lo escribo así porque marcó época para algunos más hábiles que supieron sacarle producto a consta de las circunstancias . Compraban artículos de primera necesidad a precios de almacén que después vendían. Hasta aquí hubiese sido un comercio normal, pero como la venta se hacia con precios abusivos (y mas que abusivos) si tenemos en cuenta el escaso poder adquisitivo que existía en aquellos tiempos.
Muchos cambiaron de situación económica, e incluso también la de sus familiares, no dejando en el olvido a otras personas que por su colaboración eran imprescindibles
.
De los abusos y atropellos ocasionados con esta etapa de la vida, mejor olvidarla, puede dañar la sensibilidad de algunas personas.
jueves, 30 de octubre de 2008
miércoles, 29 de octubre de 2008
Enamoradizas
Érase una vez, comencemos como los cuentos, una persona que la vida le había sonreído en muchas cosas, nacida de familia pudiente a la que nunca faltaban ni los caprichos ni cuantos deseos viese a su alrededor, poseía fincas dotadas de ganados en sus distintas especies, toros bravos, mansos para la carne, ovejas, caballos y todos los que normalmente se crían en los cortijos, pavos, pollos, cochinos, etc.. Poseía fincas con caza mayor, y trabajaban para la familia varios braceros acomodados con sus familias en las casas de campo.
Tenia un encanto, simpática, vivacidad, alegría , pero, siempre tiene que haber un “pero” Dios no la favoreció con su cara, más que normalita era tendencia a fea. A la hora de mocear los jóvenes no la cortejaban con la ilusión propia de mujer ejemplar.
Casó, con no menos conveniencias , con un hombre que solo buscaba el “capital” no a la persona. Al paso del tiempo esta convivencia no hacia feliz a la paraja, ella compartía el día con las personas que la rodeaban, de noche sufría en soledad, mientras EL (marido) andaba por lugares propios de gentes de mala vida, no para el, juergas y regocijos. Tubo un final fatal, enfermó y al poco tiempo dejó viuda a la pobre mujer y sin descendencia .
Así pasaron los años, la viuda se aferró a sus propiedades, gozaba con sus animales, ver las sementeras, hacer las recolecciones, contemplar como criaban a sus hijos las familias que convivian en las fincas.
Las noches, y en los cortijos, se hacen muy largas; sola, pensativa , llegaban momentos que asomaban en los ojos las humedades propias formulando hasta lágrimas.
¿Esto es vivir? Se preguntó una noche que no conciliaba el sueño por el zumbido del viento que producía una tormenta. Tengo mis años,(pensaba) gozo de posición económica excelente, estoy rodeada de unas familias que me quieren, sus hijos me adoran, solo me faltan dos cosas ,una no puede remediarse, corregir mi cara, la otra puede tener remedio, un hombre. Pero que sea bueno, honesto, sano, fuerte y que esté siempre en mi compañía. Puso en marcha la captación, observo, hablo, preguntó, no faltando consultas con personas de su entorno.
Como en todos los casos, cuando llega la noche el pensamiento se desplaza por todos los lugares, no siendo este menos llegó la luz ¿Y Juanito? Como persona no cabe mejor, trabaja sin descanso, honrado, fornido, de mi edad y por mejor razón, soltero. Criado desde pequeño en casa, siempre trabajó en estos lugares.
Buscaré el momento oportuno, así, con mucha discreción veré como poder resolver este asunto.
Pensó ir a su estancias, pero no, llamarlo casa de Maria, mujer del mayoral, tampoco.
Mejor decirle que se pase por mi vivienda, que tengo que pasarle unas informaciones, así manifestaré mis intenciones.
Mandó preparar un ágape propio de gran acontecimiento, cervezas frescas, vino de la rivera del Duero, tapitas de jamón, quesos, aceitunas, etc.
La cocinera preparó unas piernas de cordero al horno, frutas del tiempo, café y mandó descorchar una botella de coñac con solera ( tenia corcho) ,todo ello compartido con una conversación propia entre dos comensales, no como dueña y lacayo.
Llegó el momento culminante, la viuda borró de su mente ser lo que era, allí no quería ser la dueña y cambió hasta el tono de su voz, viendo a Juanito gozar de una feliz tarde-noche, sus ojos radiaban de alegría , la noche cerrada de oscuridad ocasionada por las tormentas, la luz propia de quinqués, a veces aumentaba por el resplandor de los relámpagos. Con voz algo melancólica preguntó a Juan, te veo feliz y contento, pero a un hombre joven, fuerte, bien comido y bien bebido ¿Qué le falta?,” .
Juan, rasgándose la cabeza y sin cortarse en ningún momento, miró a la señora con cierta confianza y respondió :“Señora, !un buen cigarro! Si señora un buen cigarro”
No quiero seguir relatando más, quien lea esto puede decir lo que estime oportuno. Son las cosas de este mundo en el que no siempre dos y dos son cuatro.
Tenia un encanto, simpática, vivacidad, alegría , pero, siempre tiene que haber un “pero” Dios no la favoreció con su cara, más que normalita era tendencia a fea. A la hora de mocear los jóvenes no la cortejaban con la ilusión propia de mujer ejemplar.
Casó, con no menos conveniencias , con un hombre que solo buscaba el “capital” no a la persona. Al paso del tiempo esta convivencia no hacia feliz a la paraja, ella compartía el día con las personas que la rodeaban, de noche sufría en soledad, mientras EL (marido) andaba por lugares propios de gentes de mala vida, no para el, juergas y regocijos. Tubo un final fatal, enfermó y al poco tiempo dejó viuda a la pobre mujer y sin descendencia .
Así pasaron los años, la viuda se aferró a sus propiedades, gozaba con sus animales, ver las sementeras, hacer las recolecciones, contemplar como criaban a sus hijos las familias que convivian en las fincas.
Las noches, y en los cortijos, se hacen muy largas; sola, pensativa , llegaban momentos que asomaban en los ojos las humedades propias formulando hasta lágrimas.
¿Esto es vivir? Se preguntó una noche que no conciliaba el sueño por el zumbido del viento que producía una tormenta. Tengo mis años,(pensaba) gozo de posición económica excelente, estoy rodeada de unas familias que me quieren, sus hijos me adoran, solo me faltan dos cosas ,una no puede remediarse, corregir mi cara, la otra puede tener remedio, un hombre. Pero que sea bueno, honesto, sano, fuerte y que esté siempre en mi compañía. Puso en marcha la captación, observo, hablo, preguntó, no faltando consultas con personas de su entorno.
Como en todos los casos, cuando llega la noche el pensamiento se desplaza por todos los lugares, no siendo este menos llegó la luz ¿Y Juanito? Como persona no cabe mejor, trabaja sin descanso, honrado, fornido, de mi edad y por mejor razón, soltero. Criado desde pequeño en casa, siempre trabajó en estos lugares.
Buscaré el momento oportuno, así, con mucha discreción veré como poder resolver este asunto.
Pensó ir a su estancias, pero no, llamarlo casa de Maria, mujer del mayoral, tampoco.
Mejor decirle que se pase por mi vivienda, que tengo que pasarle unas informaciones, así manifestaré mis intenciones.
Mandó preparar un ágape propio de gran acontecimiento, cervezas frescas, vino de la rivera del Duero, tapitas de jamón, quesos, aceitunas, etc.
La cocinera preparó unas piernas de cordero al horno, frutas del tiempo, café y mandó descorchar una botella de coñac con solera ( tenia corcho) ,todo ello compartido con una conversación propia entre dos comensales, no como dueña y lacayo.
Llegó el momento culminante, la viuda borró de su mente ser lo que era, allí no quería ser la dueña y cambió hasta el tono de su voz, viendo a Juanito gozar de una feliz tarde-noche, sus ojos radiaban de alegría , la noche cerrada de oscuridad ocasionada por las tormentas, la luz propia de quinqués, a veces aumentaba por el resplandor de los relámpagos. Con voz algo melancólica preguntó a Juan, te veo feliz y contento, pero a un hombre joven, fuerte, bien comido y bien bebido ¿Qué le falta?,” .
Juan, rasgándose la cabeza y sin cortarse en ningún momento, miró a la señora con cierta confianza y respondió :“Señora, !un buen cigarro! Si señora un buen cigarro”
No quiero seguir relatando más, quien lea esto puede decir lo que estime oportuno. Son las cosas de este mundo en el que no siempre dos y dos son cuatro.
ESPERANDO A LA VIRGEN (En otros tiempos)
- Madre, ya ha venido de la "Estrella" Perico el de la Sole, hasta ha metido el borrico en la cuadra, la Virgen debe estar llegando a la Cruz; me cambiaré de alpargatas, están llenas de polvo de jugar a la pelota en las eras,
- Sí,-dijo la madre- espera que te doy otro pantalón y una blusa, que estarán igualmente llenas de polvo y sudor del juego, lávate esa cara y restriegate con un trapo en esas piernas empolvadas.
Con la rapidez que merece este acontecimiento, el niño agilizó su aseo y una vez cambiado de atuendo pidió a su madre el hornazo de pan de aceite para la merienda, salió corriendo y sin parar un instante se puso en un santiamén en la pared que junto al pilar del chiringote separa este del quiñón . Buen lugar para ver de cerca la Imagen de la Virgen.
Le dio tiempo a comerse la merendeta, primero liquidó la torta de pan-aceite, seguidamente el huevo cocido que acompaña al "hornazo" con ese apetito que en aquellos tiempos estaba de moda, que el huevo se comía de tarde en tarde, no por el colesterol sino por que la economía no era lo floreciente que ahora.
Los burros y caballos, aun acompañando la procesión, cargados con el resto de los hatos. Con las caras risueñas por el gozo pasado en el llano, tomadas las caras por el sol, y esa mirada lanzada al vacío por el efecto del vino consumido durante la jornada, que siempre es alta la cantidad bebida más por los compromisos que por la propia intención; se iba aproximando la gente que formaba el cortejo.
.
Los "romeros", montados a la grupa en sus caballos (entre ellos mis amigos Abilio Sanz ,Andrés Rus, Domingo Olivares.....Seguro nos esteréis viendo desde el cielo), precedían la multitud dando escolta a la comitiva que portaba en Procesión a la Virgen de la Estrella hacia la Parroquia.
Ya pasaba la procesión a la altura del niño. A éste le pareció que la Virgen parecía mirarlo con mucha intensidad, tanto que el niño extrañado le dijo, "¿no me conoces?, soy Juanillo el de la Pascuala, mi madre me sacaba a verte cuando pasabas en Procesión…¡Claro con tanta gente! Ella estaba al final y… no me verías. Siempre se ponía en el cañete de la plaza, yo era muy pequeño, pero a partir de ahora me veras con mas frecuencia"
Pasada toda la muchedumbre. El niño bajó del pretil y tras la comitiva acompañó la procesión; cual fue su alegría al observar tirado en el suelo un estadal de cinta azul- cielo con madroño blanco. Le sacudió el polvo y se lo colgó al cuello.
Una vez finalizada la procesión corrió en busca de su casa, con la alegría inmensa de verse con su estadal para regalárselo a su madre.
Aquel niño observó por vez primera que los ojos de su madre, cansados de zurcir la ropa, se humedecieron al contemplar el primer regalo recibido del trozo de sus entrañas, emocionada de satisfacción.
A partir de aquel día, todos los TRES DE MAYO, Juanillo sale a ser partícipe de la Entrada Triunfal de la VIRGEN DE LA ESTRELLA a su Templo, acompañando a todo su pueblo que la adora de corazón.
- Sí,-dijo la madre- espera que te doy otro pantalón y una blusa, que estarán igualmente llenas de polvo y sudor del juego, lávate esa cara y restriegate con un trapo en esas piernas empolvadas.
Con la rapidez que merece este acontecimiento, el niño agilizó su aseo y una vez cambiado de atuendo pidió a su madre el hornazo de pan de aceite para la merienda, salió corriendo y sin parar un instante se puso en un santiamén en la pared que junto al pilar del chiringote separa este del quiñón . Buen lugar para ver de cerca la Imagen de la Virgen.
Le dio tiempo a comerse la merendeta, primero liquidó la torta de pan-aceite, seguidamente el huevo cocido que acompaña al "hornazo" con ese apetito que en aquellos tiempos estaba de moda, que el huevo se comía de tarde en tarde, no por el colesterol sino por que la economía no era lo floreciente que ahora.
Los burros y caballos, aun acompañando la procesión, cargados con el resto de los hatos. Con las caras risueñas por el gozo pasado en el llano, tomadas las caras por el sol, y esa mirada lanzada al vacío por el efecto del vino consumido durante la jornada, que siempre es alta la cantidad bebida más por los compromisos que por la propia intención; se iba aproximando la gente que formaba el cortejo.
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Los "romeros", montados a la grupa en sus caballos (entre ellos mis amigos Abilio Sanz ,Andrés Rus, Domingo Olivares.....Seguro nos esteréis viendo desde el cielo), precedían la multitud dando escolta a la comitiva que portaba en Procesión a la Virgen de la Estrella hacia la Parroquia.
Ya pasaba la procesión a la altura del niño. A éste le pareció que la Virgen parecía mirarlo con mucha intensidad, tanto que el niño extrañado le dijo, "¿no me conoces?, soy Juanillo el de la Pascuala, mi madre me sacaba a verte cuando pasabas en Procesión…¡Claro con tanta gente! Ella estaba al final y… no me verías. Siempre se ponía en el cañete de la plaza, yo era muy pequeño, pero a partir de ahora me veras con mas frecuencia"
Pasada toda la muchedumbre. El niño bajó del pretil y tras la comitiva acompañó la procesión; cual fue su alegría al observar tirado en el suelo un estadal de cinta azul- cielo con madroño blanco. Le sacudió el polvo y se lo colgó al cuello.
Una vez finalizada la procesión corrió en busca de su casa, con la alegría inmensa de verse con su estadal para regalárselo a su madre.
Aquel niño observó por vez primera que los ojos de su madre, cansados de zurcir la ropa, se humedecieron al contemplar el primer regalo recibido del trozo de sus entrañas, emocionada de satisfacción.
A partir de aquel día, todos los TRES DE MAYO, Juanillo sale a ser partícipe de la Entrada Triunfal de la VIRGEN DE LA ESTRELLA a su Templo, acompañando a todo su pueblo que la adora de corazón.
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